—Pinned Together, Falling Apart
I have been terrified by the thought of losing you
So very terrified…
Stop telling me, I don’t want to know
Stop telling me, i just don’t ever want to know… NO NO NO!
Un par de metros corriendo fueron suficientes para que una pregunta llegara a su mente. ¿Donde vive? Tenía una ligera idea, era una colonia con edificios coloniales, con colores llamativos y calles majestuosamente iluminadas por altos postes estilizados con ornamentos de acero fundido, semejando una enredadera. No queda a más de 15 minutos en transporte colectivo.
La estación de metro más cercana está a la vuetla de la esquina. Bajó las resbaladizas escaleras de dos en dos, importandole poco su condición. Llegó a la taquilla donde una señora limaba con toda su atención sus uñas. Pidió un boleto, sacó 10 pesos de su bolsillo, tomó su cambio e ingresó por un torniquiete que estaba tan flojo que se quedó dando vueltas después de su acceso. Un día una señora le pegó en la rodilla con un torniquete en estado similar, por eso se regresó y detuvo el andar del mismo. Esperó un par de minutos mientras el tren llegaba; el par de minutos más desesperante de su vida. Daba vueltas en su cabeza lo que le diría, la verdad, nada más, mientras caminaba por las losetas en círculos. Tenía la esperanza que lo entendería. Una repentina ráfaga de viento golpeó su cara, un claxon agudo estremeció toda la estación y un sonido parecido a la expulsión de vapor de la olla express secundó. El metro llegó y accedió en la puerta más cercana.
Tomó asiento en un lugar individual, recargó su espalda sobre el respaldo de los asientos dobles para ver a través de la ventana. Automóviles y conductores sufrían del tráfico infernal por un accidente en plena avenida. Bocinas y groserías invadían el espacio. Tomó sus audífonos de nuevo para concentrarse y trató de idear un plan para encontrarla. ¿Donde buscar? Todo espacio público sería un inicio. En la plática ella mencionó un lugar que frecuentaba con sus amigos debido a la cercanía y al ambiente con tintes familiares. Buscar un lugar con esas características en una de las zonas más populares en la actualidad era un reto complicado, pero el deseo de encontrarla era motivo suficiente para no dormir y ver esos bellos ojos, la mejor recompensa que alguien pueda ofrecer.
Llegó a su destino. Un par de novios bajaron junto a el. Caminó hacia la derecha cabizbajo, nervioso pero esperanzado. Observó cuan enamorados parecían estar los jovenes que iban a su par. -Que apropiado- en tono sarcástico pensó.
Salió del túnel agobiante del metro, y caminó hacia la primer calle que encontró. Mínimo siete bares en esa calle. Nada alhentador. Puerta tras puerta, ventana tras ventana esperaba verla. Siete bares, ella en ninguno,
Hasta que en la siguiente esquina vió este edificio tipo francés, similar al café donde la había visto en esa mañana. Se paró frente a el, observando los detalles arquitectónicos y una corazonada tuvo, había llegado.
El olor era un conjunto de madera antigua, café y cigarrillos que eran fumados fuera del recinto. El sonido de un lugar concurrido, vasos chocando, risas escandalosas, pláticas privadas que llegaban a sus oídos como susurros. Iluminación tenue, tanto en las mesas como en el techo. Afiches antiguos de licores y tabacos, todos enmarcados, colgaban de las blancas paredes. Al observar si detalle todas las mesas, prestó más atención hasta que sintió un golpe en el corazón. No estaba sola, no hablaban. Un beso duradero fue lo que presenció. Ahí despertó.
Eran las 6 a.m., la sala se sentía fría y el olor a tequila provoca nauseas. La ventana del comedor estaba abierta y el agua se había filtrado por ahí. Sobrepasó su límite de caballitos y se perdió en un sueño que causó una meditación profunda antes de ir a asearse. Tenía que trabajar.
Estaba solo en esta vida, desesperado, toda mi esperanza se había ido.. Andar a través de este oscuro camino, muchas veces provoca miedo. En una pesadilla había una luz, una mujer, el amor de mi vida. En este camino no tengo miedo,
Tengo el recuerdo de un par de sueños en los que tu eres mi reina. Tengo el recuerdo de siempre desear que fuera verdad.
Tengo el recuerdo de algunas lágrimas que tuve que derramar.
Tengo el recuerdo de muchos “te quiero” que nacieron en tu boca.
Tengo el recuerdo del miedo por que esto termine pronto.
Tengo el recuerdo de la Latinoamericana.
Tengo el recuerdo de los besos de pasta de dientes.
Tengo el recuerdo de tomar tu mano y besarla.
Tengo el recuerdo de ti. Presente diario. Presente siempre.
Tengo el recuerdo de pensar nostálgicamente en ti.
Tengo la convicción de aguardar por ti en silencio.
Tengo la convicción de decir te quiero sin dudar. Paso a paso me acerco más a ese sueño, al sueño de estar contigo.
Novemberechoromeoalfakilo
Parece que Tumblr se convertirá en el único medio para ti.
…
La lluvia aumentó su intensidad y los truenos no dejaban de caer. ¿En realidad donde caen? En las noticias nunca salen casas quemadas o personas electrocutadas por uno. -“¡Extra, extra!. ¡Hombre desperdicia una gran oportunidad y un trueno lo parte en dos!”. Sería buen título para mañana.”-.
Una fuerte ráfaga de viento azotó una de las ventanas que ventilan el comedor. Impresionado por el golpe y por la intensidad de la tormenta, se levantó y cerró apresuradamente la ventana. Un poco húmedo quedó el comedor pero era lo que menos le importaba.
Una botella de tequila yacía en un estante a un metro de distancia del lugar en el que estaba sentado. Estiró su brazo, tomó la botella seminueva, quitó la tapa y un largo trago para ahogar las penas ingirió. Pensó en su ex novia, en cuanto poder tiene todavía sobre el. Los recuerdos son muy buenos, pero las canalladas que cometió, para algunos, son imperdonables. El no era la excepción, pero, de alguna manera no podía dejar ir ese sentimiento. La quería, a veces la extrañaba. ¿Es tonto aquel que por amor perdona? Puede ser, depende de la circunstancia.En algún momento el pensó en dejar todo a un lado para poder solucionar las cosas. ¿Resultado? Nada, ni el intento.
-¿Vale la pena dar una tercer oportunidad?.- Pensó con tintes esperanzadores.
Nada llegaba a su mente.
La desesperación fue invasora de su mente de nuevo, mientras la noche caía. Ambulancias sonaban a lo lejos, eso significa que la lluvia por fin ha parado. Buen momento para caminar un poco. Tomó una sudadera, su reproductor y emprendió camino. El pórtico estaba seco impresionantemente, pero al bajar los dos escalones para llegar a nivel de suelo, se veían los efectos de la lluvia. Charcos de un metro de diámetro, algunos vecinos con cubetas sacan agua de sus inundadas casas, maldiciendo una y otra vez por perder muebles y electrodomésticos, niños que, a pesar de las condiciones de sus hogares, jugaban en los charcos, pateandolos o brincando en ellos para salpicar a sus compañeros. El se sintió afortunado de no tener que preocuparse de eso, colocó sus audífonos en su lugar, sin antes revisar cual era el izquierdo y cual el derecho, cerró bien el cierre de la sudadero y caminó hacia la derecha.
Un parque considerablemente grande y con bastante iluminación estaba a un kilómetro de su casa. Al llegar a la majestuosa reja en forma de arco, con cuatro metros de alto y detalles que semejaban un trabajo de Gaudí, entró como si nada. Un pueblo fantasma tiene más habitantes de lo que visitantes tiene este parque, debido a la hora y las condiciones climatológicas. Un largo camino serpenteado de concreto es rodeado de árboles antiguos y que en esta época son más frondosos que nada, la iluminación corre a cargo de faroles que están a un par de metros sobre el camino; aparentemente uno sirve, otro no pero la poca distancia que hay entre la secuencia permite caminar sin problemas de visibilidad. Una banca de color hueso parecía divinamente iluminada, los faroles que colindaban con ella servían. Tomó asiento en esa banca, sin tomar en cuenta que probablemente estaba mojada. No le importó esa sensación. Solo podía pensar en una cosa, en ella.
De alguna manera ni recordaba llevar su reproductor, y aunque varias de sus canciones favoritas sonaron, no hubo reacción alguna. Hasta que llegó. ¿Nunca les ha pasado que hay una canción que siempre les hará recordar a una persona tanto que sus mejillas sonrojarán? Es que las frases que dicen son tan ciertas, la música ambienta un recuerdo casi fotográfico de su cara y un suspiro expulsan de sus pulmones. Esa canción llegó e Incubus fue culpable.
“There’s something about the look in your eyes, something i’ve noticed when the light was just right. It reminded me twice that I was alive and it reminded me that you’re so worth the fight.”
Un golpe de conciencia le llegó como balonazo justo a la cara. Tenía que encontrarla.
How I proposed to my
girlfriendfiance, Alley :I’ve been thinking about this for a long time, it was the obvious decision to marry her, but it wasn’t so obvious as to how I would pop the question.
I have always wanted to do it big. I’ve entertained a lot of ideas, from renting ad space on the big screen at our local movie theater to display a giant graphic with a larger-than-life proposal, to doing a cliche write-it-out-in-christmas-lights-on-the-front-lawn gig. I figured, my feelings for her are massive, so the proposal should be equally massive.I did neither of those things, and decided that I didn’t need a big presentation after all. Just a big idea. So I decided to create something deeply personal.
Alley is a big Harry Potter geek. I say that in the fondest of manners. She’s gotten me into the theaters for the last three films, and on the couch to watch the first five numerous times. That’s saying a lot because I was jaded regarding the entire franchise, and took no shame in lampooning her interest. That is, until she got me hooked, and gladly watched as I inserted my foot into my mouth.
After the film series concluded, and seeing how disheartened she was that there would be no more looking forward to midnight outings to catch the first run of the next HP flick, I decided to make her a sequel.
I didn’t quite go all-out and write a killer fan-fic treatment. Instead, I created a dust jacket that would pass for a real-deal sequel, if I timed it right and had the element of surprise on my side.When I finally got the ring, I commandeered her copy of the Deathly Hallows and did something that might otherwise seem sacrilege to any other hardcore potter fan… I hollowed out a portion of the book to seat the lower half of the ring box inside.
I added a neat feature involving some ribbon that translated quite well, in the context of marriage, paired with a clever note… I won’t spoil it. Check the images for yourself :)
I ended up asking her on Christmas Eve, in front of my family, presenting the book as a gift. She even thought, for a few seconds, that a Harry Potter release slipped into the market without her knowing it!
(via quadrilateral)
Un buen dia (Parte 2)
Al mirar el ramo de rosas recordó las palabras del anciano. “Una flor siempre reaviva la sonrisa de tu enamorada”. El pensar que lo que dijo aquel señor, referente a la eternidad de un amor debido a esa frase provocó una duda inquietante; ¿será cierto? Digo tiene muchas cualidades que han hecho que despues de dos días esté meditando sobre eso. Es posible que solo sea un invento del señor, pero, ¿y si es cierto? Pensó en lo poco que la conocía, dejó pasar esa inquietud y continuó prestando atención a lo que la bella señorita decía.
Un muy bello día se fue dando, preguntas continuas para conocer a la otra persona, unas con la intención de reir a carcajadas. El tiempo pasa rápido, ellos no lo notan por el interés de la platica pero pasaron 3 horas sentados en el mismo sitio. El viento, cada vez más intenso y frío hacía acto de presencia y una búsqueda de refugio fue necesaria. La caminata por aquellas calles les hizo pensar en la noche anterior. De la nada una gota de lluvia cayó en la mejilla izquierda de ella, lo que por reflejo hizo que ambos voltearan al cielo. Nubes oscuras invadían el azul del cielo y un estruendo provocó que ella lo tomara del brazo como si el fuese capaz de protegerla de un trueno. El sintió como ambas manos apretaron fuertemente su brazo, como si vieran una película de terror. La lluvia azotó con furia contra el pavimento. Gotas gruesas de agua fría caían. El se quitó la chamarra y cubrió ambas cabezas. Corrieron a un edificio cercano, de concreto que cambió su tono debido al agua. Empezaron a reir descontroladamente y un beso calló toda risa.
De la nada un celular suena. El saca de su bolsillo izquierdo el aparato, haciendo una mueca de desapruebo al ver quién marcó; por un momento dudó no contestar, pero cedió.
-¿Bueno? Hola… no, no puedo hablar ahora. Luego hablam… si, estoy fuera… no tengo que darte explicaciones… porque no, no eres nadie… ¿sabes qué? luego hablamos… si…ok, adios- Cerró su celular, volteó a ver a la señorita y vió una cara de incomodidad evidente desde 10 km.
-Lo siento, tengo que irme. Parece que tienes asuntos que resolver - Dijo con un poco de tristeza en la voz
-No te vayas, no pasa nada.
-Luego hablamos, ¿ok?- Dio la media vuelta y se fue. El quiso alcanzarla pero algo no lo dejaba, parecía que sus pies eran cimientos del edificio y el peso del mismo no permitió dejarlo moverse un solo centímetro. Pasmado y sin ánimos de algo, emprendió el camino a casa.
Con la impotencia por no poder hacer algo para que ese bello día no terminara de esa manera y el coraje de contestar el teléfono fueron los asuntos que nublaron su mente. ¿Qué lo detuvo para solucionar las cosas? Esa respuesta no llegó.
A casa arrivó. La gran puerta de madera que le daba la bienvenida rechinó al abrir. Se quitó su empapada chamarra y la aventó al suelo. Sin ánimos, giró a la izquierda para dirigirse a la estancia, demasiado grande para vivir solo. Tres sillones rojos con una apariencia de comodidad instantánea, una mesita en medio de los mismos, un gran ventanal al fondo del cuarto permitía que la luz generalmente iluminara ese cuarto de una manera casi angelical, pero debido a la lluvia, la intensidad no era igual y tuvo que prender una pequeña lámpara que tenía en una esquina. Tomó asiento cerca al ventanal y su mirada se perdió en los charcos que formaba la lluvia en el jardín del vecino.