Today..

Regular guy trying to figure out what life's preparing me for. Architecture student, bianconero per sempre, proudly mexican, and a true music lover.
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Sin titulo.

Un ave canta cuando el sol se vislumbra desde las montañas. La brisa golpea levemente las ramas de los altos árboles que llevan décadas ahí, viendo como pasa el tiempo, como el paisaje que una vez fue frondoso, ahora tiende más al gris del concreto. 

Gracias al cantar de esa ave, la cual porta un color rojizo que contrasta con el marrón del árbol en el que está posado, una persona se levanta de buen humor y un buen recuerdo en su mente. 

La noche anterior, en un bar de la ciudad, la persona iba a relajarse, después de una semana llena de presión y estrés. Llega, pide un whisky en la barra y toma asiento en uno de los bancos más incómodos que alguien pudo haber creado. Tomó un sorbo, un largo suspiro continuó y acomodó su cuerpo para mayor comodidad. Ese bar llenaba de recuerdos su mente, recuerdos de su antiguo amor. Muchos tragos compartidos del mismo vaso, muchas pláticas llenas de romance, besos y abrazos sin explicación alguna. 

  -¿Por qué tuvo que terminar así? Todo era muy bueno, me hiciste reír miles de ocasiones. ¿Por qué tuviste que cambiar tanto? ¿Por qué reaccionar así cuando yo te apoyé hasta el final? Estuve a punto de olvidar todo lo malo por pensar en un futuro contigo, pero no. Mierda, ¿por qué me invades justo cuando trato de relajarme?

La persona empezó a sentir su pulso acelerado, su puño derecho no podía apretarse más y el deseo de pegarle a la pared era desesperante. Un trago largo calmó su ira un poco. Sintió una mano en su espalda.

   -¿Estas bien?. Preguntó una voz amable, con un tinte de preocupación por la reacción tan obvia que tuvo la persona tras ese recuerdo.

    -Todo bien, gracias. Solo un recuerdo amargo.

Con una sonrisa a medias y un choque de vasos, la plática comenzó. Tantas cosas en común, risas, curiosidades, detalles que nadie tiene. Esa persona desconocida, parecía no serlo tanto; fue raro, como si en otra vida se hubieran conocido. Una sensación de comodidad surgió en ambos.

Miradas cruzadas que hacían que alguno de los dos bajara la cara penosamente, con una risa tenue. ¿Alguna vez han visto a dos enamorados mirar uno al otro sin hablar? Esa mirada pronto comenzó a relucir. Esa mirada que parece perderse en el abismo, donde uno se fija en cada detalle de la cara de la otra persona y no puede encontrar un defecto. Esa mirada que no puedes evitar y que solo provoca un deseo incontrolable de besar a la otra persona.

   -¿Como puedo empezar a sentir esto por alguien que apenas conocí?- Pensó. No llegó a esa conclusión, pero llegó a la idea de tomar las cosas con calma, debido a que no hace mucho su corazón fue quebrantado por alguien. La persona desconocida inmediatamente observó un cambio en su gesto.

   -No tengas miedo, dejate llevar, no te lastimaré. Sé que los recuerdos son difíciles, te hacen pensar en momentos en los que fuiste muy feliz, pero las situaciones no siempre son favorables y, lastimosamente, todo tiene un final. Ahora solo dedícate a disfrutar este momento, no dejes que esas memorias te afecten y continúa.

 Confianza, esa es la palabra. Confianza en que todo saldrá bien y que la otra persona estará a tu lado cuando sea, donde sea. En que buscará hacerte feliz siempre y que hará todo lo que quede a su alcance para provocar una sonrisa en ti.

Sin mirar atrás, se tomaron de la mano y caminaron por las frías calles de la ciudad. Sonidos mezclados de automóviles, gente riendo, copas chocando, música variada y perros ladrando. La risa de ambos era, en ocasiones, extremadamente fuerte lo que provocaba una reacción en ambos de “shhh! callate!”.

Una caminata por el parque a las 2 a.m. No hay nadie, la bruma es evidente gracias a la poca iluminación. Mágicamente la luna llena refleja rayos de luz hacia donde están ambos, de la mano, viéndola cautelosamente. 

   -¿Quieres bailar?

   -Pero no hay música. 

   -Tu me dijiste que me dejara llevar hace 1 hora, ahora yo te pido lo mismo. Por tus brazos alrededor de mi cuello y bailemos hasta el amanecer.

Una canción tan romántica no puede ser solo silbada. Cantarla en el oído para bailar por unos minutos fue la opción.

   -“I need no soft lights to enchant me if you only grant me the right to hold you ever so tight and to feel in the night the nearness of you”.

La parte de la trompeta fue silbada. ¿Pudo haber sido mejor? No lo sé, pero una noche inolvidable fue. Todo terminó con la promesa de verse al siguiente día. La hora estaba próxima y la persona dejó su cama para una darse un baño e ir inmediatamente al lugar de la cita.