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Regular guy trying to figure out what life's preparing me for. Architecture student, bianconero per sempre, proudly mexican, and a true music lover.
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Un buen dia (Parte 2)

Al mirar el ramo de rosas recordó las palabras del anciano. “Una flor siempre reaviva la sonrisa de tu enamorada”. El pensar que lo que dijo aquel señor, referente a la eternidad de un amor debido a esa frase provocó una duda inquietante; ¿será cierto? Digo tiene muchas cualidades que han hecho que despues de dos días esté meditando sobre eso. Es posible que solo sea un invento del señor, pero, ¿y si es cierto?  Pensó en lo poco que la conocía, dejó pasar esa inquietud y continuó prestando atención a lo que la bella señorita decía. 

Un muy bello día se fue dando, preguntas continuas para conocer a la otra persona, unas con la intención de reir a carcajadas. El tiempo pasa rápido, ellos no lo notan por el interés de la platica  pero pasaron 3 horas sentados en el mismo sitio. El viento, cada vez más intenso y frío hacía acto de presencia y una búsqueda de refugio fue necesaria. La caminata por aquellas calles les hizo pensar en la noche anterior. De la nada una gota de lluvia cayó en la mejilla izquierda de ella, lo que por reflejo hizo que ambos voltearan al cielo. Nubes oscuras invadían el azul del cielo y un estruendo provocó que ella lo tomara del brazo como si el fuese capaz de protegerla de un trueno. El sintió como ambas manos apretaron fuertemente su brazo, como si vieran una película de terror. La lluvia azotó con furia contra el pavimento. Gotas gruesas de agua fría caían. El se quitó la chamarra y cubrió ambas cabezas. Corrieron a un edificio cercano, de concreto que  cambió su tono debido al agua. Empezaron a reir descontroladamente y un beso calló toda risa. 

De la nada un celular suena. El saca de su bolsillo izquierdo el aparato, haciendo una mueca de desapruebo al ver quién marcó; por un momento dudó no contestar, pero cedió.

   -¿Bueno? Hola… no, no puedo hablar ahora. Luego hablam… si, estoy fuera… no tengo que darte explicaciones… porque no, no eres nadie… ¿sabes qué? luego hablamos… si…ok, adios- Cerró su celular, volteó a ver a la señorita y vió una cara de incomodidad evidente desde 10 km. 

   -Lo siento, tengo que irme. Parece que tienes asuntos que resolver - Dijo con un poco de tristeza en la voz

   -No te vayas, no pasa nada. 

   -Luego hablamos, ¿ok?- Dio la media vuelta y se fue. El quiso alcanzarla pero algo no lo dejaba, parecía que sus pies eran cimientos del edificio y el peso del mismo no permitió dejarlo moverse un solo centímetro. Pasmado y sin ánimos de algo, emprendió el camino a casa. 

Con la impotencia por no poder hacer algo para que ese bello día no terminara de esa manera y el coraje de contestar el teléfono fueron los asuntos que nublaron su mente. ¿Qué lo detuvo para solucionar las cosas? Esa respuesta no llegó.

A casa arrivó. La gran puerta de madera que le daba la bienvenida rechinó al abrir. Se quitó su empapada chamarra y la aventó al suelo. Sin ánimos, giró a la izquierda para dirigirse a la estancia, demasiado grande para vivir solo. Tres sillones rojos con una apariencia de comodidad instantánea, una mesita en medio de los mismos, un gran ventanal al fondo del cuarto permitía que la luz generalmente iluminara ese cuarto de una manera casi angelical, pero debido a la lluvia, la intensidad no era igual y tuvo que prender una pequeña lámpara que tenía en una esquina. Tomó asiento cerca al ventanal y su mirada se perdió en los charcos que formaba la lluvia en el jardín del vecino.